Thursday, September 07, 2006

juanbarriga_luco@eternidad.cl

Mi querido amigo:

El propósito de este correo que te envío, es saludarte en el día de tu cumpleaños. Deseo que seas pleno y feliz en todos los sentidos, y vaya que lo debes estar en estos momentos en compañía de nuestro Señor Jesucristo.

Sé que en estos momentos no estás físicamente junto a nosotros, pero estoy cierto que lo estás espiritualmente.

Tengo muy hermosos recuerdos de nuestras reuniones en que nos pegábamos buenas conversaciones escuchando buena música. Recuerdo también cuando nos reíamos de la gente, pero "en buena". ¿Te acuerdas cuando fuimos al Estadio Nacional a ver a Roger Waters aquel día 5 de Marzo de 2002? Ese evento para mí tiene una doble significación; por un lado, una musical de tener el provilegio de ver en vivo y en directo al genio creador de Pink Floyd cuando este grupo topaba los umbrales de la perfección musical en su etapa de más gloria y la otra significación, sin duda la que me parece más importante, es la de haber carreteado por única y última vez con un amigo muy especial. Especial, digo, porque recuerdo tu simpatía, la ironía con que tu veías la vida con ese humor sarcástico que siempre te caracterizó, las ganas de vivir que siempre tuviste aún en los momentos más difíciles que tuviste que enfrentar, el amor por el deporte, especialmente el fútbol y el tenis, por el rock, principalmente el latino y algunos grupos anglosajones como Yes y The Police. En fin, hay una serie de aspectos de tu personalidad que se me vienen a la memoria.

Te pido mis disculpas amigo, por no haberte valorado más y no haber cuidado más nuestra amistad. Como tú sabrás, por nuestras propias miserias como seres humanos, muchas veces valoramos más a nuestros seres queridos cuando están ausentes de esta vida terrenal que cuando los tenemos cerca.

Mi querido Juanito, me sigo comprometiendo contigo en el sentido de seguir llamando a tus papás para saber cómo están. Esto me va a servir para estar conectado, a través de ellos, con un pedacito de tu ser. También me comprometo en seguir acordándome de mandarte a hacer Misas todos los 21 de Mayo. Finalmente, me comprometo que dentro de este año sin falta voy a ir a verte a tu hogar sepulcral. En este último punto, estoy muy en deuda contigo, pero sabes que pese a ello, siempre me acuerdo de tí.

Mientras tanto, sigo invitándote a que me acompañes todos los días en mi quehaceres cotidianos.

Un abrazo, y que Dios te tenga a Su lado.